Ahora le venden a NUESTRAS SENSACIONES, ya NO a las NECESIDADES…

¡¡Sin que nos demos cuenta, nos venden porque nos venden!!

Y todo se lo debemos ahora al famoso “ neuromarketing” pues  estudia qué tipo de sensaciones son las que agradan al cerebro a la hora de comprar, de cuáles huye y ante cuáles simplemente no responde.

Las empresas son cada vez más conscientes de que la publicidad pierde fuerza, en un mundo cada vez más ajetreado y donde todo funciona muy rápido.

Ante este panorama, necesitan de una herramienta que las acerque al pensamiento del consumidor, pudiendo hacer llegar a este los productos que más le interesan. Para dar respuesta a esta necesidad ha surgido el neuromarketing, que es una nueva ciencia que estudia el comportamiento del comprador ante los estímulos publicitarios en el cerebro.

Esta ciencia tiene sus orígenes en Estados Unidos, hace casi 5 décadas. Pero desde hace 10 años, ha cobrado un fuerte protagonismo en los países de América Latina.

A pesar de ser utilizado cada vez por más empresas, el neuromarketing es un gran desconocido aún para la mayoría de la gente. Te cuento en qué consiste esta ciencia moderna.

¿Qué técnicas utiliza el neuromarketing?

Como una ciencia que es, el neuromarketing utiliza técnicas neurocientíficas, tales como: la tomografía de emisión de positrones, la encefalografía, la magnetoencefalografía, y la resognancia magnética funcional.

Además de las anteriores, utiliza otras técnicas que no pueden considerarse neurocientíficas, pero que sirven también para observar cómo responde fisiológicamente el individuo ante los estímulos que se le ofrece. Tales técnicas son: medimiento de su ritmo cardíaco, la respuesta galvánica de la piel, el seguimiento ocular y la electromiografía.

Y entonces, ¿por qué compramos, según el neuromarketing?

Ni siquiera el propio consumidor es consciente la mayoría de las veces de por qué compra.

¿Qué busca el cerebro? En primer lugar, busca la novedad. Porque esto es lo que produce ciertas sustancias cerebrales que nos hace estar especialmente pendientes. El comprador responde con especial interés cuando se le ofrece un producto nuevo, o uno que ya conocía pero desde un punto de vista que no conocía antes.

Otras sensaciones que buscamos es sentirnos bien y ser recompensados. Cuando nos sentimos así, el cerebro produce dopamina, una sustancia que puede llegar a resultar adictiva. Por eso, si en el proceso de compra el producto se ofrece de forma que hace sentirse bien y que recompensa el comprador, este sentirá tal bienestar, que puede llegar a convertirse en un adicto a las compras, por la acción de la dopamina.

El consumidor también busca aprender algo con sus compras. Cuando compramos algo, inconscientemente estamos esperando que ese producto tenga un papel en nuestra vida, y que nos aporte algo que no teníamos en ella.

A la hora de comprar, la mente huye del dolor. ¿Quién no ha escuchado alguna vez a alguien decir que cuando se siente mal, se va de compras y se siente mejor? Esto es porque el cerebro produce endorfinas al comprar. Cuando hacemos una compra, estamos intentando solucionar un problema o cubrir un vacío con el producto que adquirimos.

La mente busca vivir cosas nuevas, y expresar lo que siente. Cuando lo hace, el cerebro libera serotonina, que regula el estado de ánimo de las personas. Si compramos algo que despierta una emoción en nosotros, nos sentimos bien y necesitamos hacer partícipes a las demás personas. Por eso somos tan propensos a publicar en Facebook nuestras adquisiciones.

FINALMENTE, lo que hace que compres es el subconsciente. 

 

La mente humana funciona a dos niveles: a nivel consciente y a nivel subconsciente. La mente consciente maneja aquellos pensamientos de los que nos damos cuenta a la vez que los tenemos, y estos representan tan solo 5% del total.

La mente que tiene el papel protagonista es la mente subconsciente, que es la que maneja 95% restante de pensamientos y ésta maneja aquellos pensamientos que han quedado grabados en nosotros, pero de los que no somos conscientes en el momento, es decir, no te das cuenta cuando te grabas esos mensajes.

Pues bien, los estudios apuntan a que 85% de las decisiones que tomamos a la hora de comprar, las tomamos de manera subconsciente. Esto tiene mucho sentido, porque como decimos, realmente es la mente subconsciente quien tiene el poder en nuestro día a día. El 15% restante de las decisiones que tomamos a la hora de comprar sí son de forma consciente. Dicho en otras palabras, de las veces que compramos, tan solo 15% de ellas sabemos por qué lo hacemos. 

Cómo influyen nuestros sentidos en nuestro proceso de compra o también llamado Marketing Sensorial.

Olfato: La estimulación del olfato es una herramienta de marketing de gran potencial. El uso de aromas es interesante para identificar un producto, o incluso una marca o empresa. Al realizar una compra o al contratar un servicio pasamos por un proceso sensorial. Una vez captado por los sentidos se dirige a la corteza cerebral dónde la intensidad de las sensaciones que experimentamos será lo que nos indique si nos gusta o nos disgusta. Digamos que a través del sentido del olfato creamos una imagen de la marca y dicha imagen influye directamente sobre la decisión de compra.

 

Vista: Es el que se dedica a los colores, las formas, la distancia y el tamaño de los artículos. Donde sea que miremos encontraremos información visual, su objetivo principal es quedarse en la mente del consumidor en forma de imagen. Memoria fotográfica. El 90% de la información que percibe nuestro cerebro es visual.

 

Auditivo: Diversos estudios han demostrado que los consumidores pasan más tiempo en un establecimiento y compran más cuando hay música en el local. Puedes usar la música para hacer que tu tienda sea más atractiva y que haga que la gente quiera regresar, incluso si no tienen planes de comprar.

 

Como puedes observar, el neuromarketing arroja datos tan importantes a las estrategias de marketing, que me queda muy  claro, que lo único que importa es:

a) QUE NOS VENDAN a como dé lugar.

b) QUE COMPREMOS por culpa del subconsciente, es decir, impulsivamente.

c) QUE GASTEMOS el 85% de las veces, en compras que “no eran necesarias”.

d) QUE DEJEMOS de ahorrar ese dinero para tu YO del futuro.

e) QUE VIVAMOS ARREPENTIDOS por no tener control y estrategia.

Finalmente, las empresas seguirán invirtiendo  grandes cantidades de dinero para ver cómo nos venden más y más, para que ellos se sigan haciendo cada vez  más millonarios y nosotros cada vez más pobres o de clase media (baja, media o alta). Es momento de poner juicio en tu DINERO, guárdatelo para ti, no lo des a manos llenas al que ya es millonario con tus compras compulsivas.

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